Esta teoría plantea que la pelota de tenis se desplaza, movida por las leyes de
Newton, y que los humanos, además de las leyes EXTERNAS de Newton,
también tenemos cuatro fuerzas INTERNAS, que nos impulsan: las entrañas o
instintos, el corazón o emociones, la cabeza o pensamiento y el alma o espíritu;
pero en los actos reflejos actuamos igual que nuestros ancestros primates.
En segundo lugar, muestra que las leyes que rigen el mundo de dimensiones
macro (cosmos, espacio y tiempo) son diferentes a las leyes que rigen el mundo
micro (átomos, protones y neutrones).
En tercer lugar, sugiere que, en cada persona es diferente, el grado de intensidad
de estas cuatro fuerzas internas: instintos, emociones, pensamientos y
espíritu, para resolver las dudas y elecciones: habrá personas más viscerales,
otras más emocionales, otras más intelectuales y otras más espirituales.
En cuarto lugar, indica que, hay diferentes gradientes en los actos humanos:
que van desde los actos cotidianos intrascendentes a los trascendentales. Es en
la duda y la elección que cada persona va a emplear las diferentes fuerzas
internas.
Por último, manifiesta, que en el ser humano la fuerza INTERNA más poderosa
en sus elecciones es el “afecto”: el AMOR en su aspecto (YANG) y el ODIO es
su aspecto (YIN)